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Andrómeda

La importancia del acceso a la educación sexual para las juventudes Méxicanas

Autor: Tadeo Efraín Flores Olvera

Buscando una mejor aproximación al tema, comenzaré este texto con algunos datos duros a manera de rápido análisis situacional:

México, posicionado en el primer lugar mundial de embarazos en adolescentes entre las naciones pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada 1’000 adolescentes de entre 15 a 19 años de edad.

México, país donde el 23% de las y los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y los 19 años, de los cuales el 15% de los hombres y el 33% de las mujeres no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual.

México, país en el cual se gestan 340’000 nacimientos anuales en mujeres menores de 19 años.[1]

México, país en el que tan sólo en su semana 26 del 2021 tuvo un aumento acelerado de enfermedades de transmisión sexual -ETS- del 186.4%.[2]

Sí, esa es la realidad por la cual atraviesa nuestro país y ello debe generarnos la siguiente pregunta:

 ¿En México realmente se está implementando una eficaz estrategia de salud sexual y reproductiva?

Hay que partir desde un enfoque que diferencia entre una correcta y completa educación sexual, y la educación que se está implementando en el país; la segunda se ha manejado a lo largo de los años basándose únicamente en la relación fisiológica humana, comprendiendo así las relaciones sexuales, y poco más.

La falta de una política pública que entienda y aplique la importante diferencia entre fisiología sexual y sexualidad es uno de los principales factores que generan el fallo de la estrategia nacional para la implementación de una educación sexual eficaz y asertiva, dejando a un lado el reconocimiento pleno de que la sexualidad nos abarca sólo los comportamientos propiamente sexuales, la relaciones sexuales; sino una visión mucho más incluyente y transversal: todo el entorno de la intimidad, la manera cómo elegimos expresarnos como hombres y mujeres, la inteligencia emocional, la diferenciación clara entre amor y codependencia y muchos otros aspectos deben ser tocados sin falso pudor y con claridad en los programas educativos del país.

Es importante mencionar que la educación sexual en México se incluyó en los programas de educación básica desde 1974, y en sus avances ha ido creciendo si acaso para cumplir con las visiones de cada periodo, pero evidentemente sin la menor intención oficial de encarar el tema holística e integralmente. El estado se ha mostrado temeroso y ultra ortodoxo en el mejor de los casos, y cobarde si lo apreciamos con justicia, arrojando la pelota caliente de cualquier otra cosa que no sea la genitalidad en los padres y cerrando la puerta a la oportunidad de hacer equipo virtuoso con ellos para la construcción de una sociedad sana e informada.[3]

Es pues, bien sabido que el tema de la sexualidad ha permanecido como un inminente tabú en México. El sexo es un tema todavía señalado por la sociedad mexicana; casi un tema prohibido. Entre muchos otros factores que escapan a este texto, es debido a la siempre subyacente presencia de la religión católica que rige a la mayor parte de la comunidad mexicana.

Entonces, teniendo una sociedad que sataniza el tema de la sexualidad, aunado al mal entendimiento del concepto, viene otro factor muy importante que afectará de manera esencial dicha enseñanza: la educación sexual en las escuelas; esta se ha basado dirigiéndose únicamente a la explicación anatómica del cuerpo humano, las partes de nuestros aparatos reproductivos, la enseñanza y mención de los métodos anticonceptivos de manera ortodoxa y de los derechos de igualdad entre hombres y mujeres partiendo de materias como ciencias naturales y formación cívica y ética, las cuales no ven más allá del simple acto sexual, no ven más allá de las simples gónadas sexuales, encasillando así a los niños en una visión  en la que la sexualidad únicamente se basa en el acto de penetración y la creación de un embarazo.

Ahora, los medios de comunicación también juegan un papel fundamental en la educación sexual de la juventud del país, lamentablemente de una manera negativa. La televisión abierta, las grandes y múltiples redes sociales y el Internet son fuentes de información, pero también de desinformación, de información falsa, de información que causa confusión entre los jóvenes y una mala sexualidad.

Tomemos como ejemplo que el promedio de inicio de consumo de pornografía está entre los ocho y los once años, y qué peligroso es que el primer acercamiento a la sexualidad les haga pensar que el abuso y la violación son actitudes normales en una relación, que atletas sexuales y actrices que son muñecas de silicón hipersexualizadas son el estándar deseable o siquiera aceptable, o que las parafilias son parte de una sexualidad ‘completa y sana’.

Es perjudicial el querer reducir la sexualidad al acto de tener sexo y nada más. Están creando a una sociedad de jóvenes que les preocupa más un embarazo que una enfermedad de transmisión sexual, y mucho más interesados en ser aceptados socialmente -a cualquier costo-, que ser amados y valorados por su esencia.

Pero ojo, el Estado debe de implementar los conocimientos sexuales, más no debe sustituir el papel fundamental que los padres de familia tienen que desarrollar desde casa, pues no hay nadie mejor para hablar de sexualidad que una persona cercana, y a la cual le tienes confianza; es mucho menos eficaz obtenerla por medio de un desconocido que en su vida lo han visto y que simplemente les explicará por medio de diapositivas en una presentación.

Los padres por otro lado tienen que entender que tocar un tema tan importante como la sexualidad no debe de ser un tema aislado, un tema sumamente formal; las incógnitas sobre la sexualidad de los niños y adolescentes en la familia irán creciendo y cambiando paulatinamente, de acuerdo a las etapas del desarrollo del adolescente.

Así pues, es un tema que debe tocarse constantemente a lo largo de todo el desarrollo de cualquier individuo sano y en el cual los padres de familia o tutores deben estar abiertos a la conversación de forma permanente y cariñosa.

Es un error pensar que con tocar el tema solamente una vez (tener “la charla”), los jóvenes entenderán al 100% sobre su sexualidad, sus dudas, su preparación para la vida adulta.

La intención de este artículo va más allá de encontrar y señalar culpables; se busca crear soluciones alternativas, nuevas estrategias para que en las próximas generaciones de hijos y jóvenes que serán la próxima generación de padres sepan encarar estos temas de una mejor manera, porque si nos ponemos en los zapatos de papá y mamá, la educación sexual que recibieron fue muy precaria o simplemente nula. Recordemos que esta es la generación que creció llena de preguntas ante una generación de padres que crecieron sin respuestas.

Es muy importante que estos temas se toquen desde las primeras estancias escolares, y no, esto no va a generar un incremento en las relaciones sexuales de los menores (argumento de nivel medieval que ha demostrado su inexistencia en todos los escenarios); pensar así es un error total, es indispensable empezar a enseñarles sobre sexualidad integral para que poco a poco ellos crezcan manejando con solvencia el tema en proporción a los diferentes estadíos de evolución personal, para que esos nuevos mexicanos sean perfectamente capaces de diferenciar lo bueno de lo malo y lo verdadero de lo falso.

El hablar de sexualidad desde temprana edad está más allá de evitar ser o no ser padre; es auto conocerse, es reconocer nuestros vínculos y lazos afectivos, es hablar de la belleza de la intimidad entre las personas y de su importancia como parte fundamental en el crecimiento de la vida humana y de la planificación familiar; es amor propio y con él poder saber utilizar el SÍ y el NO en casos de abuso, dependencia o manipulación; es poder dejar a la pareja al primer acto de agresión sexual, porque una mala sexualidad no solo te afecta a ti, sino también con quien la compartes, sin perder de vista que en México aparte de ser un problema de índole social también es un problema de salud pública, y es importante hacerla valer y exigirla de manera libre, gratuita y eficaz como se estipula en nuestro artículo tercero de la Constitución política de los Estados Unidos mexicanos.


[1] Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes. (s/f). gob.mx. Recuperado el 24 de febrero de 2022, de https://www.gob.mx/inmujeres/acciones-y-programas/estrategia-nacional-para-la-prevencion-del-embarazo-en-adolescentes-33454

      [2]Enfermedades de transmisión sexual se disparan 186% en 2021. (2021, julio 14). Hoy en La Salle. https://hoy.lasalle.mx/enfermedades-de-transmision-sexual-se-disparan-186-en-2021/

[3] Rodríguez G. Treinta años de educación sexual en México. En: Mícherta ML, editora. Población, desarrollo y salud sexual y reproductiva. México: Grupo Parlamentario del PRD Cámara de Diputados Congreso de la Unión LIX Legislatura; 2004. p.13-28

Red Andrómeda
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